De pronto, el cielo se tiñó de rojo y todo a su alrededor tomó esa coloración. Las calles, los edificios, todo. Una nube de un polvillo colorado envolvió y desconcertó a un sector de los australianos. Por temor a ese polvo en suspensión en el aire, algunos se refugiaron en sus casas. Hasta que oficialmente se dio una respuesta, con bases científicas para ese fenómeno que parecía una “escena del apocalipsis”.
Un fenómeno tan impactante como inquietante convirtió el paisaje del oeste de Australia en una postal de película: un cielo rojo intenso, cubierto de polvo y con un aire irrespirable. Las autoridades encontraron al responsable de ese suceso sorprendente e inesperado: el avance del ciclón tropical Narelle sobre la costa de Western Australia. Las imágenes, registradas en la zona de Shark Bay, se viralizaron en redes y dieron la vuelta al mundo por su aspecto casi irreal.
Según reportó ABC News Australia, el fenómeno se produjo cuando los vientos extremos del sistema ciclónico de hasta 200 kilómetros por hora levantaron grandes cantidades de tierra rojiza del noroeste australiano, una región famosa por sus suelos ricos en hierro. Esa polvareda, combinada con la nubosidad previa al temporal, generó una atmósfera oscura y anaranjada que cubrió calles, casas y vehículos.
Mientras tanto, Narelle avanzaba con fuerza hacia la costa, dejando daños y cortes en varias localidades del noroeste del estado. Autoridades meteorológicas y de emergencia advirtieron por lluvias intensas, ráfagas destructivas e inundaciones repentinas, en un episodio que ya es considerado uno de los más impactantes de la temporada.
El fenómeno no solo encendió alarmas por su violencia meteorológica, sino también por su imagen: una escena tan extraña que, para muchos vecinos, parecía directamente salida del fin del mundo
Apocalipsis rojo en Australia
El cielo se volvió rojo. El aire se llenó de polvo. Y durante varias horas, una parte del oeste de Australia pareció suspendida en una escena de ciencia ficción. Ante el paso del ciclón tropical Narelle, vecinos de Shark Bay, en Western Australia, quedaron envueltos en una nube densa y rojiza que transformó el paisaje en una imagen inquietante, tan espectacular como amenazante. Las fotos y videos no tardaron en viralizarse y terminaron dando la vuelta al mundo.
El fenómeno ocurrió mientras Narelle avanzaba sobre la costa noroeste australiana, en una secuencia de eventos meteorológicos que ya dejó daños materiales, anegamientos, evacuaciones y cortes de energía en distintos puntos del estado. Aunque la tormenta golpeó con mayor fuerza más al norte, el efecto atmosférico previo fue suficiente para que varias comunidades sintieran que estaban frente a algo completamente fuera de lo normal.

De acuerdo con los informes, la escena más impactante se vio en Shark Bay, ubicada a unos 500 kilómetros al sur de Exmouth, la localidad donde el ciclón finalmente tocó tierra. Allí, el cielo se tiñó de un naranja oscuro y luego de un rojo profundo, mientras el polvo suspendido en el aire reducía la visibilidad y se colaba por todos lados. Testimonios citados por el medio describieron una sensación física muy concreta: tierra en la boca, en la garganta, en los ojos y hasta entre los dientes.
Exouth es una pequeña localidad de apenas 2.600 personas, que vive básicamente del turismo en los meses de verano. Afortunadamente, el otonó ya comenzó en el hemisferio sur y las temperaturas den Australia han descendido. Pero en Exmouth, acaba de comenzar una temporada especial: meterte al agua en Ningaloo Reef, un arrecife Patrimonio de la Humanidad, ideal para snorkel, buceo y paseos en barco. Desde la costa se puede ver muchísima vida marina y, en ciertos puntos, hasta entrar al agua casi desde la playa.
Con la protección adecuada – trajes de neoprene – se puede bucear o nadar con los tiburones ballena (entre marzo y agosto aprox.) que es la especie menos agresiva ( o nada aresiva) de las más de 180 especies de tiburón, pero este, el más grande, es inofensivo.
Qué provocó el extraño color del cielo
Aunque las imágenes parecían de otro planeta, la explicación tiene base meteorológica y geográfica. Según el pronóstico australiano citado por la prensa local, hubo dos factores principales detrás del fenómeno: el suelo rojizo de la región y la nubosidad previa al ciclón.
El norte de Western Australia es conocido por su tierra roja, una tonalidad generada por suelos con alto contenido de hierro oxidado.(algo similar a lo que ocurre en Misiones en la Argentina). Cuando los vientos del ciclón empezaron a intensificarse, levantaron grandes cantidades de polvo desde zonas áridas del interior y lo empujaron hacia sectores habitados del área costera. Ese polvo, al mezclarse con la luz filtrada por las nubes densas del sistema, generó la tonalidad roja que terminó dominando el cielo.
No se trató solo de un efecto visual. En términos meteorológicos, fue una señal clara de la energía del sistema que se acercaba. Las tormentas tropicales de gran escala suelen alterar no solo el viento y la lluvia, sino también la calidad del aire, la visibilidad y la percepción del entorno. En este caso, la combinación fue tan extrema que muchos usuarios en redes compararon las imágenes con escenas de Mad Max, incendios forestales o incluso el “fin del mundo”.
Fuente: A24.com






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